Los Black Stones, profetas en su tierra

Pontevedra Viva

Concierto de los Black Stones en la Praza da Ferrería © Diego Torrado


Ante una Praza da Ferrería entregada, los Black Stones se dieron un homenaje en casa dentro de la programación de las Festas da Peregrina.
El grupo pontevedrés llenó de energía la céntrica plaza en un concierto en el que repasaron grandes éxitos de las décadas de los 60 y 70.
A las versiones de los grandes grupos de rock & roll los Black Stones sumaron algunos temas de cosecha propia que terminaron de caldear el ambiente ante la complicidad del numeroso público presente.
Una auténtica lección de vitalidad de uno de los referentes de la música pontevedresa a lo largo de los últimos años.

Tras el rock y el pop de Black Stones, la Banda de Salcedo y Rubén Simeó proponen hoy música española y piezas de jazz

Faro de Vigo

Redacción | Pontevedra 14.08.2014 

Una imagen del concierto de Black Stones, ayer, en la plaza de A Ferrería.
Una imagen del concierto de Black Stones, ayer, en la plaza de A Ferrería. // Gustavo Santos

Las versiones de los Rolling Stones, Eagles o Los Brincos, entre otros grupos de los años sesenta y setenta, fueron ayer las protagonistas del concierto que ofreció la banda Black Stones en la plaza de A Ferrería. Numerosos aficionados al rock y el pop se dieron cita en el recital del veterano grupo pontevedrés, fundado en el año 1968.

Black Stones toma las riendas de A Ferrería con los clásicos más sesenteros

14/08/2014 - Diario de Pontevedra (Pontevedra)

Los integrantes del grupo Black Stones. rafa fariña
Los integrantes del grupo Black Stones. rafa fariña
A pesar de que el grupo pontevedrés Black Stones ha tocado en la ciudad en muchas otras ocasiones, la noche de ayer era una cita especial para ellos, que esperaban con ilusión actuar en el escenario de la Praza da Ferrería. «Estamos encantados de tocar en esta emblemática plaza. ¡Ya era hora!», saludaba la formación mientras tocaba animadamente ‘I want to tell you’, de los sesenteros The Beatles.
La reacción de los fans no se hizo esperar, llenando paulatinamente el emblemático lugar. Algunos optaron por situarse dentro del recinto del concierto, mientras que otros disfrutaron de la velada sentados cómodamente en las cafeterías y terrazas del entorno.
En todo caso, tanto los fans veteranos como los curiosos viandantes que se dejaron caer por allí vieron a Black Stones amenizar la noche pontevedresa al más puro estilo rock&roll. Recordando los años 60 y 70, la agrupación tocó algunos de los clásicos más populares de estas décadas, fieles a su estilo habitual.
Las melodías de canciones de Credence Clearwater Revival, como ‘Have you ever seen the rain’, The Monkeys como ‘I am a believer’ o Bee Gees como ‘I`ve got a message to you’ sonaron con fuerza en la plaza e hicieron al grupo conectar rápidamente con su público. Precisamente los temas escogidos, conocidos por todos y aceptados entre cualquier generación, hicieron a Black Stones brillar como un referente de la música pontevedresa.
Además de las canciones populares, la formación incluyó en su repertorio varias composiciones propias, que mostraron su verdadero talento en la creación de las melodías, cercanas a sus inspiraciones pero añadiendo el sello personal.
Tras telonear a grandes artistas durante sus primeros años, entre ellos Camilo Sesto en el año 70, Black Stones, precursores de la ‘movida pontevedresa’ de los 60, mostraron en un gran escenario su talento innato y la complicidad inegable de sus miembros, amigos de toda la vida y pertenecientes a una generación que vivió el nacimiento de verdaderas leyendas de la música, tanto española como extranjera.
Desde el más tímido espectador que tarareaba los temas en el lateral de la plaza hasta el más entregado fan que en primera fila bailaba con devoción las canciones punteras del concierto, el público supo disfrutar de este show de luces y sonido, encuadrado entre los conciertos gratuitos que este año amenizan a los vecinos pontevedreses las Festas da Peregrina.
La agrupación ha mantenido durante este verano una agenda de conciertos bastante completa, ya que también ha actuado en la Festa do Albariño de Cambados y en O Grove, lugares que ya en otro tiempo disfrutaron de sus conciertos.
Ante las ovaciones del público, Black Stones comentaba entre risas : «Así da gusto, ¿eh? ¡Aunque jugamos en casa!»

Público asistente anoche al concierto en la Praza da Ferrería. rafa fariña

El tamaño no importa: Los Black Stones

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Tribuna Viva – Viernes 15 de Agosto, 2014
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Los Black Stones transformaron una pequeña tarima en el escenario más grande que ha visto a Ferrería. Así, irradiando luz propia, sonrientes, despreocupados, guapos y cubiertos únicamente por un manto de cielo, esta pandilla de viejos amigos viejos se elevó por encima de los escasos 50 centímetros que levantaba la plataforma dispuesta para su “gran concierto del año” y alcanzaron, vibrando, el techo de estrellas de a Ferrería.
Con su música me hicieron olvidar que apenas sí podía distinguir sus cabecitas entre los espectadores, aunque no puedo perdonar que me hayan privado del espectáculo de ver de cerca la famosa apretadísima entrepierna de Armando Guerra, el bajista, cuando días atrás habría podido distinguir con nitidez hasta el chicle que Richard Bona pisara antes de subir a un apabullante palco de gala dispuesto sobre los mismos metros.
Con su humor, su energía y su buen rollito, me olvidé también de la diferencia de tamaño y presencia entre estas “tablillas de conferencia” - como algún espectador acertó a definir durante la mañana de montaje al ridículo tablao – y el magnífico y ostentoso escenario megaluminoso, megasonidoso y mega todo de la Plaza do Concello donde, por cierto, minutos atrás Magín Blanco brillaba también, con mucha luz propia pero no menos ajena, aunque él no tuvo la suerte de poder ver alguna que otra lágrima de San Lorenzo mientras actuaba, pues su techo no era de cielo. Sé que eso le hubiera gustado.
Abarrotada a Ferrería hasta los mismísimos topes, en la tercera canción ya me había olvidado incluso de que mis íntimos amigos, los Black Stones, llevaban meses con una ilusión únicamente equiparable a la de un niño en noche de reyes. Ilusión porque llegara su esperado “gran concierto del año”, el concierto grande en su ciudad, en casa. Nervios y euforia a partes iguales; camisetas, discos, cámaras…todo preparado tras años de ruegos para tocar aquí, en la plaza central. En casa.
“Have you ever seen the rain”, y me olvidé por completo de la desolación en sus caras durante la prueba de sonido, al ver que su peor sospecha se confirmaba: se habían llevado SU escenario y habían dejado un cacho de suelo de madera elevado exactamente 50 centímetros sobre el nivel del mar de adoquines. Aunque en la sexta canción ya no recordaba tampoco la sensación de iniquidad. “I want to tell you”. Medio siglo…ya me olvidé de todo.
¡Qué buenos! “Please please me”. Al menos un grupo local tiene la suerte de tocar en la tarima de las Peregrinas. ¿Qué más quieren? “I´m a believer”. ¿Deberíamos cuidar más la música local, cuidar más a los artistas de nuestra tierra?¿Por qué siempre nos gastamos un pastón en grupos de fuera que muchas veces ni siquiera conocemos y en cambio ponemos tantas trabas y tan pocas “tablas” para que toquen los nuestros? Y si tocan, que ya es un lujo, que sea con el equipo más básico y barato de todos, que para ellos no queda presupuesto. ¡Tocar aquí ya es un sueño! ¿Qué más quieren?
Nada más. Los Black Stones no quisieron ni necesitaron nada más; finalmente emanaron una luz propia tan tan potente que iluminaron la plaza entera y más allá… ¿viste los destellos, Magín? Nada pudo ensombrecer su ilusión. Nada pudo nublar estas estrellas.
A mayores, el mimo de Alfonso (ELISON) a los mandos de un buen pero muy corto sonido para toda una Ferrería, un par de focos rosas, otro par de focos azules, unas telas negras muy aprovechadamente dispuestas a modo de improvisada trasera y la luz de la luna, casi violeta, terminaron por colmar de magia, de luz, de color, y Sobre todo de Ella, de buena música, la noche pontevedresa.
Nuestro calor hizo el resto.
Y es que en realidad la tarimita bastó, porque aunque el escenario hubiera sido inmenso y las luces cegadoras, yo no podría haberos visto ni más grandes ni más brillantes.
¡Bravo, Black Stones!
Forever!
Sara Castro López. Litium Records.

¡Larga vida a los Black Stones¡


DIARIO DE PONTEVEDRA
8/07/2011 – Lorena J. Barral (Pontevedra)
Black Stones en Pedras Negras
Black Stones en Pedras Negras
Batallitas
Entre los más jóvenes, su vuelta también despertó simpatía, aunque no se han librado de alguna sonrisilla a su paso y de ser etiquetados, en ocasiones, como ‘viejas glorias’. Pero ni caso. Ellos hacen lo que les gusta. Si para el amor no hay edad, para el rock tampoco.”¿Acaso si viniese a Pontevedra una vieja gloria como Paul McCartney no iría la gente a escucharlo? ¿Y a Ringo Starr? Y cumplió hace poco 71 años…”, preguntan retóricamente los Black Stones. Desde el punto de vista del grupo, la juventud; a la hora de subirse a un escenario, está sobrevalorada. “La edad está en el carné de identidad”, alegan sus miembros. Aunque tienen, cómo no podía ser de otra manera, mil ‘batallitas’ sobre las reacciones que despierta el hecho de verlos subidos a un escenario. Todos superan los 50 años (a excepción de Jaime), siendo Armando el más veterano (‘papá’, lo llaman) con 62 años. Los técnicos de las mesas de mezclas desconfían hasta que los ven en acción. Después, si cabe, se muestran todavía más sorprendidos. “Nos ven en directo y deben de pensar que esas voces no pueden venir de unos tipos con este aspecto: mayores, canosos, casi todos fumadores… – cuentan-. Cuando ensayábamos en el pub Albatros para los primeros conciertos que surgieron a raíz de nuestro regreso, pasaba por allí un repartidor de refrescos, nos miró y se le escapó un ‘Carallo para estos vellos, como afinan!’”, recuerdan entre risas.Y, sin pretenderlo, la vuelta de unos Black Stones venidos a más se convirtió en la ‘novedad’. Ellos culpan del lleno en el Albatros hace seis años a una ansiada vuelta a los clásicos que todavía persiste en la música. “Eran 300 personas que luchaban por hacerse un hueco en el local mientras nos escuchaban tocar las canciones de grupos de los 60 y de los 70: The Beatles, Eagles, Bee Gees… Personas por las que grabamos nuestro primer disco de versiones y un tema propio (‘Medio siglo’, 2008) en un tiempo récord (canción por día) y que posteriormente nos incitaron a lanzar un álbum de composiciones firmadas por
nosotros (Black Stones Forever, 2011).”
Pensando en amortizar
Este nuevo proyecto de temas escritos por la banda se estrenó hace algo más de un mes y, debido a que los gastos de la grabación de sus dos discos (en los estudios Litium de Pontevedra) corrieron por su cuenta, han decidido presentar algunas de las piezas de su último trabajo en concursos de maquetas abarrotados por bandas noveles. Si suena la flauta o, mucho mejor dicho, si ellos suenan bien, podrían recuperar la inversión realizada gracias a los premios en metálico. Otras canciones del mismo álbum corrieron mejor suerte y fueron adoptadas por productoras americanas que se encargaron de su edición (es el caso de ‘Forever in my heart’, la única en inglés). Pero los Black Stones no buscan el favor de las multinacionales ni sacar tajada económica de todo esto. Simplemente procuran una amortización, ”no salir perdiendo pasta”. A veces, el desplazamiento para tocar en pubs donde la recaudación es mínima hace que vuelvan a casa en números rojos y admiten que, aunque el auténtico valor lo tengan los aplausos del público, ”tampoco estamos para estos trotes, que el equipo pesa muchos kilos”.Doble vidaPero la situación económica de estos rockeros no ha supuesto nunca un obstáculo. Para pagar esas comidas que más tarde se convirtieron en ensayos y los desplazamientos al estudio que realizan desde sus lugares de residencia, cada uno tiene su profesión. Tino es periodista, Santi es profesional autónomo, Toño es economista y empresario, Armando es pintor y dibujante, Jaime es profesor de literatura española y Fredy se mueve como pez en el agua en el mundillo de las artes gráficas. Cada uno de ellos se las ha ingeniado para compaginar los deberes de su profesión con los de su afición. ”Hemos fijado dos tardes semanales que son inamovibles: la del lunes y la del miércoles. Estamos tres horitas ensayando y nunca se cancelan si no es por asuntos de fuerza mayor”. Tampoco son de los que recurren a excusas para saltarse un ensayo. Los Black Stones están en esto porque les encanta, sin más ambición que la de disfrutar. ”Somos un grupo de amigos que se reparten las estrofas y en el que nadie lleva la voz cantante. Precisamente por esto, seguimos aquí. Cuántos grupos habremos visto nosotros descomponerse…”, reflexionan. ¿Y cuánto piensan en sus familias? ¿Qué lugar ocupan en la vida de estos viejos rockeros que nunca mueren?Cada uno sufre el asunto a su manera pero, en general, todos presumen de contar con sus mujeres u otros familiares como sus mejores fans. ”Ya no vivimos ese estado de imbecibilidad transitoria que se da durante el noviazgo, ese que te obliga a no separarte de tu pareja. Hay que aprender a amoldarse. Así que, dedicarnos a la música unas seis horas semanales, tampoco es tanto”, defienden sonrientes. Pero a las horas de ensayo hay que sumar las depositadas en cada cita en directo (viaje, pruebas de sonido…) y ¡ni a esas están dispuestos a renunciar! De hecho, se atreverían incluso con más. ”Normalmente tocamos en Galicia. Lo hemos hecho en los sitios más variopintos. Una vez tocamos en un escenario improvisado ubicado al borde de una cantera que estaba a unos 30 metros del suelo. Es lo que tienen las fiestas entre amigos… -cuentan-. Pero estaríamos dispuestos a irnos a Madrid, a Barcelona o a Estados Unidos si nos lo pidieran”. Tienen el apoyo de amigos, compañeros de profesión y familiares. De hecho, se saben de memoria los comentarios que estos escriben en distintos rincones de Internet dedicados a los Black Stones. En el último videoclip de la banda que figura en Youtube puede leerse con gran admiración: ”¡Ese es mi padre!” (presume el hijo de Freddy). Y también las frases de unos alumnos sorprendidos por la versatilidad de un señor que en clase les habla de Lorca y en sus horas libres toca canciones con letras que podría haber escrito un adolescente. Y es que, ante el micrófono, todos los Black Stones vuelven a tener 18 años.Con esta estela, no sorprenderá que parte de la descendencia de esta banda se dedique a la música (una hija es pianista, otro hijo es un ‘heavy’ de conservatorio…).
Nostalgias de revolución
Han intentado educar auditivamente a sus hijos por el buen camino. Les han dado a conocer la música de su revolución, la filosofía del rock and roll. Les han hablado de la censura que ellos conocieron en aquellos tiempos grises en los que dictaban las normas unos señores de aspecto oscuro y con bigote: ”A España todo llegaba con retraso o censurado. Aquí tardamos un año en poder adquirir un disco de The Beatles porque de la canción ‘Lucy in the Sky with Diamonds’ se extraían las iniciales LSD…”, recuerdan. Por todo esto, aunque en su última experiencia discográfica hayan querido probar a crear temas propios, su intención es la de seguir velando por los clásicos. No tienen nada en contra de la música actual, pero saltan chispas cuando sale en la conversación ”esa tal Lady Gaga” o se habla sobre lo fácil que lo tienen ahora los jóvenes que, nada más salir del conservatorio, estrenan guitarra y amplificador. ”Nosotros quemábamos todos los aparatos de casa. Conectábamos las guitarras a la radio o a la ‘Telefunken’ esta antigua…”.Aun llevándose las manos a la cabeza por casos como el de estos jóvenes, el de la polémica cantante americana y otros más cercanos como los de los ‘triunfitos’, también frenan en seco y admiten dramatizando: ”¡Eh! También nos gusta lo que hace Coldplay, nos gustan los Arctic Monkeys… ¡No somos gilipollas!”. De música podrían hablar horas y horas: ¿En Pontevedra se apoya a los grupos locales? ¿Existe aquí tanta cultura de jazz? ¿Las canciones de ahora se recordarán tan bien con el paso de los años como el ‘Love me do’ de The Beatles? Mejor será no lamentarse y quedarse con el mensaje de otros veteranos en esto de afinar las cuerdas vocales como son los argentinos Les Luthiers, que dijeron aquello de: ”Cualquier tiempo pasado fue, simplemente, anterior”.
Artículo extraido del DIARIO DE PONTEVEDRA
8/07/2011 – Lorena J. Barral (Pontevedra)

QUIEN ES QUIEN EN BLACK STONES

Componentes

Estos son los miembros que componen la banda. De aquel primer grupo solo quedan Toño, Santi y Tino.

Los demas formaban parte de grupos contemporaneos de aquellos años y los hemos recuperado.

Y un recuerdo muy especial para dos de los fundadores de BLACK STONES, que no se pudieron incorporar a este reencuentro por causas profesionales: a nuestro bateria Pachy Pazos y a nuestro bajista Miguel Guerra.Los recordamos con mucho cariño

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- Toño Carbajo, guitarra y voz, es economista y vive en Poio

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– Santi López, guitarra midi y voz, es profesional autónomo y vive en Pontevedra
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– Tino Domínguez, guitarra y voz, es periodista y vive en Pontevedra
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– Armando Guerra, pintor y dibujante, voz, toca el bajo y vive en Pontevedra
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– Jaime Carbajo, guitarra solista y otra voz, es profesor de Literatura española. Vive en Santiago de Compostela
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– Fredy Nistal, batería y voz, profesional de las artes gráfica. Vive en Pontevedra

BLACK STONES – El principio

Los primeros pasos

La banda pontevedresa BLACK STONES, surge en el año 1969 de la reunión de varios amigos y aficionados a la música de aquellos años, después incluirían, como es natural, la música de la decada de los 70. Miguel Guerra, Pachi Pazos, Toño Carbajo, Tino Dominguez y Santi López, fue la formación original de los BLACK STONES. En algún caso alguno de sus componentes ya ejercían en otros grupos su afición por la música.
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BLACK STONES posando en los jardines de la Alameda en 1969 (izda a dcha. Pachi, Toño, Santi, Tino y Miguel)
En la Pontevedra de finales de los años 60 surgian numerosos grupos que, aunque tenían sus propias canciones, también versioneaban los temas que mes a mes surgían en el mercado discográfico. Los Stokers, Royal Juvens Group, Drakkars, Los Phonix, Verdugos, Pontys, y otros muchos para los que, sin duda, tenemos un grato recuerdo. Todos estos grupos fueron precursores de la auténtica “movida” pontevedresa de los 60. En El año 1970 fueron teloneros de Camilo Sesto en el pabellón de deportes de Pontevedra
Por otra parte, tambien en Vigo existían grupos como Clan, Los Zuecos, Revolver y otros, con los que los grupos d Pontevedra mantenían una sana competencia. En aquella época los componentes de Black Stones tenían 16 años y comenzaban algunos de ellos una nueva andadura estudiantil. Lo de la música en aquellos años no estaba bien visto en casa, con lo cual en el año 1970 los BLACK STONES dejaron a un lado la música y se preocuparon de “buscar su futuro“. Ahí se quedaron muchas ilusiones
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Formacion inicial de BLACK STONES en una actuación en el Teatro Malvar en 1969
El tiempo implacable como siempre los hizo mayores, más calvos, pero manteniendo las mismas ilusiones que hace años y por eso, tres décadas después decidian recuperar su vocación y aficion por la música. En el año 2005 volvieron a reunirse de nuevo, habían transcurrido 35 años.
Sin embargo, el tiempo que como dije antes no perdona, hizo que la formación inicial se viese alterada. Ya no estarían Pachi ni Miguel, estaban Toño, Santi y Tino pero ganarian tres nuevos componentes, Emilio Rivas en la batería excomponente de Queimada, Armando Guerra en el bajo perteneciente a los Phonix y Jaime Carbajo a la guitarra. Eran los nuevos BLACK STONES de 2007, ¡37 años después!.
Un par de años después sería Emilio el que abandonaría el grupo por razons personales y seria Fredy Nistal quien lo sustituiría hasta hoy

Banda Tributo a The Beatles y a la música de los 60 y 70